Los prolíferos avances en la producción de medicamentos químicos y biológicos por parte de la industria farmacéutica -en la mayoría de los casos- mejoran de forma notoria la calidad y expectativas de vida de la población. Sin embargo, su uso irracional y prescripción inadecuada generan un alto impacto en el sistema sanitario. “Cuando se prescribe erróneamente, la inversión en salud se transforma en un gasto inútil y, en lugar de mejorar la salud de la población, hasta podemos generarle un daño”, sostuvo el ministro de Salud de la Nación, Daniel Gollán durante la última reunión de la Comisión Nacional Asesora para el Uso Racional de Medicamentos.

El titular de la cartera de salud instó a “trabajar con firmeza en la producción deinvestigaciones y evidencias científicas sobre las consecuencias sanitarias y económicas para el sistema de salud y la población de la prescripción de medicamentos de alto costo y baja frecuencia, la resistencia bacteriana por el uso indiscriminado de antibióticos y la excesiva prescripción de psicofármacos”. Las tres problemáticas mencionadas por el ministro preocupan y ocupan a las autoridades sanitarias de todo el mundo y son atendidas como prioritarias por el Ministerio de Salud argentino.

En diálogo con Tiempo Argentino el ministro aseguró que “un 32% del presupuesto de salud se lo llevan los medicamentos, y de este porcentaje, alrededor de un 25% los de alto costo y baja incidencia”. Entre éstos se encuentran los denominados biológicos- moléculas de acción blanco-específica, producidas o extraídas a partir de organismos vivos- utilizados en tratamientos oncológicos, reumatológicos, entre otros.

En pos de analizar los usos correctos de estos tipos de medicamentos, ayer se realizó una conferencia de prensa organizada por el Foro Argentino para el Estudio Racional de los Recursos Terapeúticos de Alto Costo Asociación Civil (FORUM) que días atrás creó elPrograma maestro de concientización con el cual se pretende profundizar el debate.

“La salud no tiene precio pero tiene un costo. Queremos discutir cómo ayudar al paciente para que acceda a la medicación adecuada y al mismo tiempo cuidar los costos que ya resultan muy preocupantes”, destacó Rolando Balbiani, presidente de FORUM, y presidente de la Fundación Argentina del Cáncer. “Un medicamento biológico puede costar 40 mil dólares por mes. Si no comenzamos a controlar los costos podemos perder la oportunidad de acceso a la terapéutica moderna con la que hoy contamos. Para lograrlo, necesitamos el compromiso por parte de los laboratorios que fabrican los medicamentos de alto costo, principalmente los de tipo biológico y la responsabilidad de los médicos a la hora de prescribir”, agregó.

Ernesto Kirchuck, ex director del Instituto Roffo y de la comisión directiva del Instituto Nacional de Cáncer aseguró que “es cierto que la mayoría de los medicamentos de alto costo son muy buenos, por ejemplo, los utilizados para el cáncer de mama combinados con la detección temprana tienen mucho que ver con sus altísimas posibilidades de cura, perotambién es cierto que su costo es altísimo”.

En el mundo, los biológicos representan en promedio el 22% de la facturación total. En la Argentina superamos el 35% del impacto sobre el total de los medicamentos. Sobre este tema, Daniel Gollán explicó que “los laboratorios afirman que los precios se deben a que la investigación y desarrollo son muy costosas. Lo cierto es que en la Argentina gozamos de un sistema de gratuidad que beneficia a todos porque consideramos que la salud es un derecho, entonces se garantiza el 100% de cobertura para toda la gente, tenga o no obra social. Sin embargo, los costos de algunos tratamientos ponen en jaque a todos los sistemas de salud no sólo aquí sino en todo el mundo”, y agregó: “como gobierno queremos ampliar derechos y que todos tengan acceso de modo racional para no destruir los sistemas. Trabajamos con la postura de biosimilares y estimulamos su producción y generando compromisos internacionales para comprar o producir medicación genérica”.

EL COMBO MÉDICO-PACIENTE

“Los médicos muchas veces se ven influenciados por cierta banalización de los antibióticosy la población por la tentación de la automedicación. A esto se suma que algunos farmacéuticos entregan medicamentos sin receta. Tampoco hay una buena calidad deprescripción de psicofármacos y suelen ser medicamentos que la población suele tener a mano, pero el problema aparece cuando lo consumen quienes no lo necesitan”, aseguró Daniel Gollán a Tiempo.

La prescripción indiscriminada de antibióticos genera una alta resistencia bacterianahaciendo aún más difícil la lucha contra las enfermedades. Es por esto que desde el Ministerio se aboga al trabajo “mancomunado y contundente” con las dependencias gubernamentales, los ministerios provinciales y colegios profesionales.

Por su parte, Laura Raccagni coordinadora del Observatorio de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) manifestó que “el paciente piensa que toda consulta debe terminar con la prescripción de un medicamento. El médico cede muchas veces para no perder al paciente que amenaza con buscar a otro profesional”. Y Ricardo Pesenti, miembro de la Mesa Ejecutiva de COFA opinó que “los medicamentos están muy banalizados, el problema es mayormente cultural. Pensamos que el cuerpo debe ser medicalizado de forma constante. Es así que se ejerce una presión del paciente hacia el médico y de los laboratorios al médico”.

Al respecto, Gollán aseguró que “debemos abogar por la conciencia y el cambio cultural, ya que la población es muy consumidora de medicamentos y suele sostener la creencia de que se puede vivir sin dolor. Sin embargo, es necesario que se comprenda que los medicamentos no solucionan todo, que no deshacen la tristeza, ni la angustia que son parte de la vida, aunque en las publicidades se exageren los atributos de los mismos. Y a los médicos nos queda ser conscientes de los usos que les damos”.

 

 

Sin receta, más riesgos

El consumo excesivo de medicamentos de venta libre y de psicofármacos sin receta es una de las problemáticas más notorias en el país. Los primeros son los que pueden ser adquiridos por decisión autónoma del paciente, sin requerir receta. Y los segundos son recetados para tratamientos de padecimientos psíquicos o neurológicos.

Durante 2013, en la Argentina se expendieron unas 200 millones de unidades de venta libreen sus diferentes presentaciones, pese a los graves riesgos que implican para la salud. Lasmuertes provocadas por el consumo abusivo de medicamentos superan los decesos causados por la cocaína, la heroína e incluso por los accidentes de tránsito. Según el Instituto de Estudios sobre Políticas de Salud (IEPS), los argentinos consumen en promedio cinco envases de medicamentos de venta libre por año, influenciados por la publicidad de la industria farmacéutica que alienta la automedicación.

Según COFA, la venta de estos medicamentos ha sufrido un incremento apabullante en los últimos años. Si se comparan las unidades vendidas en 2000 (49.927.061) y en 2008 (133.500.296), el incremento es del 167% en ocho años. De 2008 a 2013, el aumento en las ventas fue del 38%, aunque cayeron un 7,68% de 2013 a 2014.

En cuanto al consumo de psicofármacos, según el último estudio de la Sedronar, el 18% de la población de entre 12 a 65 años hizo uso de tranquilizantes o ansiolíticos. Los más utilizados para calmar nervios o para poder dormir son Valium, Lexotanil y Alplax, entre otros. En relación a los estimulantes y antidepresivos, medicamentos como el Tamilán, Artane, anfetaminas y otros, fueron "alguna vez" consumidos por el 1,8% de los argentinos.

Sin embargo, los datos más preocupantes surgen del consumo sin receta. El 3,1% (alrededor de 555 mil personas) consumió tranquilizantes alguna vez en la vida, y el consumo "del último año" (los datos corresponden a 2010), alcanza al 1,3 por ciento. Por otro lado, 44.721 personas hicieron uso alguna vez en la vida de estimulantes sin prescripción médica. De ellas, 8698 (el 0,05% de la población) lo hicieron en el último año.